Para nuestra última práctica teniamos que elegir un libro-album con el objetivo de descomponerlo para conocer todos sus elementos estéticos, educativos, creativos, etc. Y por otro lado diseñar 3 actividades, una que corresponda a la introducción del cuento, otra que se realizaría durante el cuento, y otra que se realizaría al final de la lectura para afianzar conocimientos.
El cuento que elegí se titula "Quién hay detras de esa casa".
Rocío Nogales
jueves, 20 de junio de 2013
Bebeteca y biblioteca de aula
Esta práctica consistía en elaborar nuestra propia bebeteca y biblioteca a traves de 40 cuentos:
- 10 informativos para 1.º ciclo de Educación Infantil
- 10 literarios para 1.º ciclo de Educación Infantil
- 10 informativos para 2.º ciclo de Educación Infantil
- 10 literarios para 2.º ciclo de Educación Infantil
- 10 informativos para 1.º ciclo de Educación Infantil
- 10 literarios para 1.º ciclo de Educación Infantil
- 10 informativos para 2.º ciclo de Educación Infantil
- 10 literarios para 2.º ciclo de Educación Infantil
Comentario personal
Bebeteca: Con respecto a los
libros informativos, he intentado coger libros que abarquen los contenidos
básicos para los niños y niñas de esa edad, entre ellos los colores, los
animales, etc. Con respecto a los libros literarios, he escogido los libros que
más me han llamado la atención, sobre todo en las portadas, ya que los niños y
niñas de esta edad no saben leer los títulos, por lo que su iniciativa para
elegir el libro que quieren leer se basará en si le llama la atención o no.
Biblioteca: al igual que en
la bebeteca he elegido los libros con contenidos importantes y que sean
novedosos y creativos ya que la mayoría de ellos no saben leer.
En general, decir que he
intentado no elegir libros sexistas, ni religiosos para que puedan leer todos y
cada uno de los alumnos y alumnas. Me ha parecido una práctica muy interesante
ya que es una labor esencial en nuestro futuro como docentes.
Cuento scamper: Federico
Federico
Érase una vez un ratón llamado Federico que de todo el
universo era el más rico.
Todas las estrellas quería poseer y todas las noches una
estrella salía a recoger.
Vivía en una gran mansión y las estrellas formaban parte de
su decoración.
Pues tanto le gustaba que siempre las limpiaba, pero muy
triste seguía porque lo más bonito del universo no poseía.
Su nombre era Luna y
brillaba como ninguna. Tanto le gustaba porque a un gran queso fresco le
recordaba.
Viajó, viajó y hasta ella llegó.
Como en su mochila no cabía decidió hacerse su mejor amiga.
Viajaron y viajaron y hasta la casa de Federico llegaron.
Como en su casa no entraba con tenedor y cuchillo se la
merendaba.
La luz de la luna cada vez menos brillaba y si sonrisa menos
mostraba.
La luna tan pequeña
se quedó que a todo el universo a oscuras dejó.
En la mansión por fin entró pero Federico muy triste la vio,
la luna ya no sonreía y con ella no se divertía.
Así que una gran idea se le ocurrió, hacerle un gran vestido
que en el universo causará sensación.
Este vestido sería tan brillante, que la luna volvería a
lucir una sonrisa gigante.
Unas cositas muy brillantes encontró y junto a las estrellas
al vestido las cosió.
La luna muy bonita se quedó y su vestido por todo el universo
relució.
Scamper
Otra de las prácticas que hemos realizado en clase ha sido la elaboración de un scamper. Nosotras hemos elegido como objeto para nuestro cuento un paraguas y hemos hecho nuestros personajes y demás objetos del cuento a mano, con la intención de que todo se vea en relieve de modo que llame más la atención a los niños y niñas. A medida que se va contando el cuento se van destapando cada una de las partes. Aqui os dejo las fotos.
martes, 16 de abril de 2013
Cuento real
"El diente de plástico"
Érase una vez un pequeño niño llamado Mario. Vivía en una bonita casa con su madre, Ana, y su padre, Héctor. Un día, a la hora de la cena, Mario notó cómo su diente crujía y se cayó. Estaba lleno de felicidad, la caída de ese diente significaba muchas cosas para él, en primer lugar recibiría la visita del Ratoncito Pérez y por otro lado cada vez iba siendo más mayor, lo cual significaba que podría ir al parque solo sin la compañía de mamá y papá.
Cuando su mamá le curó, corriendo fue a soltarlo debajo de la almohada con tan mala suerte que se cayó al suelo. Su perrita Lisa que andaba por allí pensó que podía ser comida y se lo comió. Mario no podía parar de llorar, él quería que el Ratoncito Pérez le diera un regalito. Para consolarlo, su papá tuvo una maravillosa idea, ¡fabricarían un diente de plástico para despistar al pequeño ratón!.
A Mario le encantó la idea y ambos se pusieron manos a la obra. Cuando lo acabaron, Mario quiso ir a dormir rápidamente, y, efectivamente, al día siguiente el Ratoncito Pérez le había dejado en su almohada el libro de cuentos que más deseaba tener. A partir de ese momento tuvo mucho cuidado con todos los objetos pequeños para que Lisa no se los comiera y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Érase una vez un pequeño niño llamado Mario. Vivía en una bonita casa con su madre, Ana, y su padre, Héctor. Un día, a la hora de la cena, Mario notó cómo su diente crujía y se cayó. Estaba lleno de felicidad, la caída de ese diente significaba muchas cosas para él, en primer lugar recibiría la visita del Ratoncito Pérez y por otro lado cada vez iba siendo más mayor, lo cual significaba que podría ir al parque solo sin la compañía de mamá y papá.
Cuando su mamá le curó, corriendo fue a soltarlo debajo de la almohada con tan mala suerte que se cayó al suelo. Su perrita Lisa que andaba por allí pensó que podía ser comida y se lo comió. Mario no podía parar de llorar, él quería que el Ratoncito Pérez le diera un regalito. Para consolarlo, su papá tuvo una maravillosa idea, ¡fabricarían un diente de plástico para despistar al pequeño ratón!.
A Mario le encantó la idea y ambos se pusieron manos a la obra. Cuando lo acabaron, Mario quiso ir a dormir rápidamente, y, efectivamente, al día siguiente el Ratoncito Pérez le había dejado en su almohada el libro de cuentos que más deseaba tener. A partir de ese momento tuvo mucho cuidado con todos los objetos pequeños para que Lisa no se los comiera y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Story Cubes
"El circo de Luigi"
Érase una vez un diminuto circo situado en la selva conocido por todos como el "Gran circo de Luigi". Había muchísimos personajes: la serpiente Elena era la trapecista, volvía locos a todos con sus ejercicios de equilibrio; el mono Roberto era el malabarista, podía hacer muchísimas cosas con tan solo tres pelotas; el pájaro Pedro se encargaba de animar al público con sus interminables vuelos; y, por último, el cangrejo Alejo, que se encargaba de presentar todos y cada uno de los números.
Al circo asistía toda la selva al completo desde el león hasta la más diminuta hormiga ya que esperaban todo un año para verlos.
Como cada año, llegó el gran día y todos se pusieron sus mejores galas para asistir, pero algo no marchaba bien... la serpiente Elena no conseguía pasar su cuerda sin caerse, el mono Roberto se les perdieron sus pelotas favoritas, el pájaro Pedro se chocaba con las paredes y el cangrejo Alejo no recordaba las palabras que tenia que decir, ¡qué desastre!.
Ante tanto desorden pidieron ayuda al jefe Luigi, que, aunque nadie lo supiera, tenia "buena mano" para la magia. Tras darle muchas vueltas, pensó algo: bajaría al sótano de su casa y buscaría entre sus fórmulas un remedio para volver el orden a los personajes de su circo. A toda prisa fue y allí estaba ese pequeño saco el cual contenía una diminuta pastilla. Subió las escaleras y elaboró zumo de naranja para disolver la pastilla.
En la puerta del circo, todos esperaban impacientes a que llegara Luigi con su zumo mágico. Los integrantes del circo lo tomaron y notaron como el orden volvía a sus cabezas.
El número comenzó y fue un grandísimo éxito como cada año y colorín colorado este cuento se ha acabado.
miércoles, 3 de abril de 2013
La Cueva Calavera
Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque y siempre llevaba consigo su espada y escudo ya que a pesar de ser un precioso bosque había mucho peligro dentro de él. Contaba la leyenda que dentro del bosque en la gran Cueva Calavera vivía el Dragón Ramón, nadie lo había visto jamás pero sí se podían oír sus gruñidos cuando alguien pisaba el bosque. El príncipe no estaba dispuesto a renunciar a sus largos paseos por el bosque a pesar de provocar el enfado del Dragón Ramón.
Un día en el que el sol estaba dormido entre las nubes y solo se podía apreciar una espesa niebla, el príncipe escuchó unos gritos... pero no eran los gritos del dragón, sino de una chica que lloraba desconsoladamente. El príncipe fue en su búsqueda pero debido a la niebla y a su torpeza cayó al río. Al conseguir salir de él se dio cuenta de que había perdido su espada y el escudo.
- Sin la espada y el escudo no podré vencer al dragón si me lo encuentro, ¿Qué puedo hacer? ¿Ayudar a esa pobre chica o irme a casa para protegerme?.- Pensó.
Al cabo de unos minutos tomó una decisión: Ayudaría a la chica y vencería al Dragón Ramón con sus propias manos si era necesario.
Tras caminar en busca de la chica al fin la encontró. Era una bella mujer, con el pelo largo y rizado y de un color rubio como el oro. Tenía los ojos grandes como platos y marrones como la misma tierra.
El príncipe sentía como le latía el corazón y a la vez sentía un terrible miedo porque ella estaba dentro de la Cueva Calavera. Decidió entrar silenciosamente hasta que alcanzó a la guapa mujer. Ella entre llantos dijo:
- Señor príncipe... tengo mucho miedo. Todo estaba tan oscuro que no conseguí salir de aquí. El dragón Ramón salió enfurecido diciendo que te mataría. Yo sé cómo puede morir el dragón...
- Tranquila, no nos hará daño. Dime, ¿ Cual es la fórmula?. - Dijo el príncipe
- Solo tenemos que conseguir que el Dragón estornude y morirá. - Dijo la chica
- Esta bien, juntos lo conseguiremos. Iré al bosque a por una pluma y haciéndole cosquillas en la nariz lo lograremos. - Dijo orgulloso el príncipe.
al cabo de un rato apareció con la pluma y allí estaba la chica entreteniendo al dragón, mientras el príncipe sigilosamente le sorprendió con la pluma en la nariz. ¡Y estornudó!. Todos los problemas se acabaron, y ambos salieron del bosque felices. Al cabo de unos años se casaron en ese bosque y fueron felices para siempre.
Un día en el que el sol estaba dormido entre las nubes y solo se podía apreciar una espesa niebla, el príncipe escuchó unos gritos... pero no eran los gritos del dragón, sino de una chica que lloraba desconsoladamente. El príncipe fue en su búsqueda pero debido a la niebla y a su torpeza cayó al río. Al conseguir salir de él se dio cuenta de que había perdido su espada y el escudo.
- Sin la espada y el escudo no podré vencer al dragón si me lo encuentro, ¿Qué puedo hacer? ¿Ayudar a esa pobre chica o irme a casa para protegerme?.- Pensó.
Al cabo de unos minutos tomó una decisión: Ayudaría a la chica y vencería al Dragón Ramón con sus propias manos si era necesario.
Tras caminar en busca de la chica al fin la encontró. Era una bella mujer, con el pelo largo y rizado y de un color rubio como el oro. Tenía los ojos grandes como platos y marrones como la misma tierra.
El príncipe sentía como le latía el corazón y a la vez sentía un terrible miedo porque ella estaba dentro de la Cueva Calavera. Decidió entrar silenciosamente hasta que alcanzó a la guapa mujer. Ella entre llantos dijo:
- Señor príncipe... tengo mucho miedo. Todo estaba tan oscuro que no conseguí salir de aquí. El dragón Ramón salió enfurecido diciendo que te mataría. Yo sé cómo puede morir el dragón...
- Tranquila, no nos hará daño. Dime, ¿ Cual es la fórmula?. - Dijo el príncipe
- Solo tenemos que conseguir que el Dragón estornude y morirá. - Dijo la chica
- Esta bien, juntos lo conseguiremos. Iré al bosque a por una pluma y haciéndole cosquillas en la nariz lo lograremos. - Dijo orgulloso el príncipe.
al cabo de un rato apareció con la pluma y allí estaba la chica entreteniendo al dragón, mientras el príncipe sigilosamente le sorprendió con la pluma en la nariz. ¡Y estornudó!. Todos los problemas se acabaron, y ambos salieron del bosque felices. Al cabo de unos años se casaron en ese bosque y fueron felices para siempre.
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