Hace tiempo no muy lejano, Álex encontró en el viejo de baúl de su abuelo un libro colorido, pero a la vez antiguo. Tras quitarle el polvo de la portada pudo leer su título "El libro de la ardilla Maravilla" sintió curiosidad y comenzó a leerlo. Este decía:
En una noche estrellada caminaba la Ardilla Maravilla por el bosque, había llorado tanto que incluso podría regar todos y cada uno de los árboles del bosque. Nadie sabía por qué lloraba, nadie entendía las razones de por qué una pequeña ardilla andaba sola por el bosque hasta que el Búho Lorenzo la vio Este fue a buscarla y a consolarla, no podía permitir que una bonita ardilla llorara tanto que hasta se le pudieron secar sus grandes ojos. Cuando la tuvo delante le preguntó:
- ¿Qué te ocurre, pequeña ardilla? ¿ Por qué estás tan triste?
- He perdido el camino a casa, quise demostrarle a mis padres que era mayor y ahora no sé cómo volver y tengo hambre, frío y sueño. - Dijo la ardilla que comenzó a llorar otra vez.
- Tranquila, ardilla, yo te voy a ayudar a encontrar a tus papás. Con mi voz grave los llamaré y llamaré hasta que nos encuentren. - Le dijo el búho Lorenzo con voz tierna.
El búho comenzó a gritar y a gritar hasta que los padres de la ardilla Maravilla lo escucharon y corrieron en busca de su pequeña desesperados de tanto buscar.
Cuando por fin encontraron todos comenzaron a llorar, hasta el búho Lorenzo que tenía el corazón duro como una piedra, pero era un llanto de alegría, de estos que te sacan una sonrisa.
Tras esto todos aprendieron algo. La ardilla Maravilla aprendió que todo ocurre a su debido tiempo y que ella aún es pequeña y le gustaba serlo. Y el búho aprendió que te hace sentir bien ayudar a los demás.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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